Ardaitz Villorejo: «Soy un jugador de la calle»

Hay futbolistas que entienden el juego desde el regate, la imaginación y el desequilibrio. Ardaitz Villorejo es uno de ellos. Formado en Lezama y con experiencia en la cantera del Eibar, el extremo vasco-colombiano repasa con Agente Libre , su trayectoria, las lecciones aprendidas en el fútbol formativo y la ambición con la que afronta el siguiente paso de su carrera

Iñaki Viloria: Soy Iñaki Viloria, redactor de  Agente Libre y de Marca , y  hoy tenemos con nosotros a una de las futuras promesas del fútbol vasco-colombiano. Hoy nos acompaña Ardaitz Villorejo. Un placer tenerte aquí, Ardaitz.
Ardaitz Villorejo: Encantado, el placer es mío.
Iñaki Viloria: Para ese aficionado que todavía no te conoce o para ese ojeador que se sienta en la grada, ¿cómo se definiría Ardaitz Villorejo?
Ardaitz Villorejo: Me definiría como un jugador al que le gusta mucho el uno contra uno. Hoy en día el fútbol es muy físico, pero yo sigo siendo un jugador de la calle, de los que siempre buscan encarar y que no tienen miedo de hacerlo. Creo que una de mis principales virtudes es el cambio de ritmo; es lo que más destaca de mi juego.
Iñaki Viloria: ¿En qué momento sientes que el fútbol deja de ser un juego y empiezas a tomártelo realmente en serio?
Ardaitz Villorejo: Yo creo que cuando entré en Lezama. Aunque llegué siendo muy pequeño y al principio no eres consciente de dónde estás, poco a poco, por la familia y por la gente que tienes alrededor, te das cuenta de lo que puedes llegar a conseguir en el fútbol. Ahí empiezas a tomártelo con otra mentalidad. Al final, Lezama es una de las mejores canteras del mundo.
Iñaki Viloria: Entraste siendo un niño. ¿Qué recuerdas de aquellos primeros años?
Ardaitz Villorejo: Entré con nueve años. Los primeros años simplemente disfrutas y vas quemando etapas casi sin darte cuenta. Poco a poco te van enseñando conceptos, tienes sesiones de tecnificación y vas mejorando constantemente. Para ti sigue siendo un juego, pero con el paso del tiempo entiendes todo lo que has aprendido. Fueron años muy bonitos. Aprendí muchísimo y disfruté mucho de esa etapa.
Iñaki Viloria: Muchos futbolistas hablan de Lezama como una familia. ¿También lo viviste así?
Ardaitz Villorejo: Sí, totalmente. Es un ambiente muy cercano. Todo el mundo intenta ayudarte y eso hace que el futbolista crezca tanto dentro como fuera del campo. Creo que esa es una de las razones por las que salen tantos jugadores de allí.
Iñaki Viloria: Esa sensación de familia parece ser una de las señas de identidad de Lezama. Año tras año siguen saliendo grandes talentos.
Ardaitz Villorejo: Sí. Siempre llegan dos o tres jugadores nuevos, pero al final terminas conociendo a todos. Eso genera mucha confianza dentro del vestuario. Hay muchísimo compañerismo y eso ayuda a crecer como futbolista. Además, la forma de trabajar en Lezama es espectacular. Siempre están intentando mejorar, innovar y cuidar cada detalle. Creo que por eso es una de las mejores canteras que existen.
Iñaki Viloria: Tú compartiste vestuario con Elijah Gift un jugador que llegó procedente del Liverpool y que despertó mucha expectación. ¿Cómo se vive la llegada de un futbolista así dentro de un vestuario?
Ardaitz Villorejo: Al final venía del Liverpool, donde el estilo de juego es diferente al del Athletic. Creo que al principio le costó un poco adaptarse, algo completamente normal. Después ha demostrado el jugador que es y ahora mismo está destacando muchísimo. Cuando llega un futbolista con ese potencial hay que ayudarle a integrarse, acompañarle y hacer que se sienta cómodo. Al final también es patrimonio del club y puede ser una pieza importante para el futuro.
Iñaki Viloria: Esa cultura de ayudar al compañero parece muy marcada dentro del Athletic.
Ardaitz Villorejo: Sí, completamente. Allí te enseñan que el crecimiento del grupo está por encima de todo. Cuando un compañero pasa por un mal momento hay que estar a su lado, igual que cuando las cosas le salen bien. Eso hace que el jugador se sienta respaldado y pueda sacar su mejor versión. Creo que esa mentalidad es una de las cosas más bonitas que tiene el Athletic.
Iñaki Viloria: También coincidiste con jugadores que hoy ya han debutado en San Mamés. Cuando ves a compañeros con los que has compartido entrenamientos llegar al primer equipo, ¿qué se te pasa por la cabeza?
Ardaitz Villorejo: Me hace muchísima ilusión. Con algunos, como Shelton, coincidía prácticamente todos los días porque incluso íbamos juntos a entrenar. Desde pequeño se le veía una calidad enorme y sabías que podía llegar muy lejos. Cuando ves que un compañero debuta en San Mamés también piensas que, si sigues trabajando, algún día puedes ser tú el que esté ahí. Recuerdo que cuando debutó le escribí para felicitarle y me respondió. Me alegré muchísimo por él.
Iñaki Viloria: Viéndote jugar, hay quien incluso encuentra ciertas similitudes en vuestro estilo.
Ardaitz Villorejo: Sí, alguna vez me lo han comentado. Es verdad que él juega en otra posición, pero compartimos ese gusto por el regate y por intentar desequilibrar. Evidentemente cada uno tiene sus características, pero sí puede haber alguna similitud en la forma de entender el fútbol.
Iñaki Viloria: Después de tantos años en Lezama, ¿con qué aprendizaje te quedas?
Ardaitz Villorejo: En el aspecto futbolístico aprendes muchísimas cosas desde muy pequeño, pero, si tengo que quedarme con algo, diría que con el crecimiento personal. Aprendes el valor del compañerismo, a tratar bien a las personas y a desarrollarte también fuera del campo. Eso me ha marcado mucho.
Iñaki Viloria: Salir de Lezama tampoco debió de ser sencillo.
Ardaitz Villorejo: No, fue una etapa complicada. Después de tantos años allí cuesta dar ese paso, pero también te ayuda a madurar. Con el tiempo entiendes que esas situaciones te hacen más fuerte y te preparan para lo que viene.
Iñaki Viloria: Después de tantos años en Lezama, si pudieras darle un consejo al Ardaitz de aquella época, ¿qué le dirías?
Ardaitz Villorejo: Le diría que, cuando las cosas no salgan bien, no se frustre. Que confíe en sí mismo. Si has estado siete u ocho años en un sitio como Lezama es por algo, porque tienes cualidades. Aunque en algún momento no juegues todo lo que te gustaría o las oportunidades no lleguen, hay que seguir creyendo en el trabajo que has hecho. Lo importante es entender que ahí no se acaba todo. Siempre puede aparecer una nueva oportunidad y, en otro club, puedes desarrollarte incluso mejor.
Iñaki Viloria: Después llegó una etapa importante en el Eibar, donde disputaste más de veinte partidos con el División de Honor. ¿Qué te aportó esa experiencia como futbolista?
Ardaitz Villorejo: La etapa en el Eibar me gustó muchísimo. De hecho, con el tiempo creo que no debería haber salido tan pronto de allí. Tendría que haber aguantado un poco más porque fue un lugar donde aprendí muchísimo.
Cuando vienes de Lezama estás acostumbrado a tener siempre el balón, a dominar los partidos y a llevar la iniciativa. En el Eibar encontré un contexto completamente diferente. Había encuentros en los que teníamos la posesión, pero también aprendías a defender, a presionar y a competir cuando era el rival quien dominaba el juego.
Creo que esa experiencia me hizo crecer mucho como futbolista, porque te obliga a adaptarte a situaciones distintas. Aunque los resultados colectivos no fueran los mejores, a nivel personal fue un año muy enriquecedor
Iñaki Viloria: Muchas veces se habla de la importancia de que un jugador pase por diferentes contextos competitivos. Al final, eso también forma futbolistas más completos.
Ardaitz Villorejo: Exactamente. Estoy muy agradecido al Eibar por haberme dado esa oportunidad. En ese momento quizá no valoras todo lo que estás aprendiendo, pero con el paso del tiempo entiendes que jugar en distintos contextos te hace mejor jugador.
Nunca sabes dónde vas a jugar en el futuro ni qué tipo de partido te vas a encontrar. Haber vivido diferentes situaciones hace que luego tengas más herramientas para responder dentro del campo.
Iñaki Viloria: Después llega tu paso por el Basconia, donde compartes vestuario con jugadores más veteranos y das otro paso hacia el fútbol sénior. ¿Qué aprendizaje sacas de esa etapa?
Ardaitz Villorejo: Sobre todo aprendes de futbolistas que ya llevan años compitiendo. Durante toda mi etapa de formación había jugado siempre en categorías de cantera y, de repente, te encuentras con jugadores hechos, con mucha experiencia, que saben interpretar muy bien los partidos.
Aprendes esa picardía que solo te da el fútbol sénior. Saber cuándo acelerar el juego, cuándo bajar el ritmo, cómo gestionar determinadas situaciones… Creo que es muy importante escuchar a la gente que lleva más tiempo y aprovechar todo lo que pueden enseñarte.
Iñaki Viloria: Y después das el salto al Tropezón, en una categoría muy exigente y muy física. ¿Cómo recuerdas aquella etapa?
Ardaitz Villorejo: Fue una etapa bastante dura para mí, sinceramente. Pasaron cosas que no esperaba y prefiero no entrar demasiado en ellas.
Al final son experiencias que forman parte del fútbol. Hay decisiones que, vistas con el tiempo, entiendes que quizá no fueron las mejores, pero también son aprendizajes. Todo eso te ayuda a crecer como persona.
Iñaki Viloria: El cambio también era importante. Venías de clubes como el Athletic o el Eibar, con unas estructuras muy consolidadas, y pasabas a otro contexto completamente distinto.
Ardaitz Villorejo: Sí, aunque realmente no tuve la oportunidad de vivir esa experiencia como me hubiera gustado. No llegué a entrar en dinámica ni a demostrar lo que podía aportar, así que tampoco puedo hablar demasiado de aquella etapa desde el punto de vista deportivo.
Lo que sí me llevo es el aprendizaje personal. En el fútbol, cada decisión tiene consecuencias y tienes que saber muy bien en quién confiar y qué camino elegir.
Iñaki Viloria: Al final, cuando las cosas se complican es cuando realmente se pone a prueba la mentalidad del futbolista.
Ardaitz Villorejo: Totalmente. Tanto en el fútbol como en la vida, las situaciones difíciles te obligan a madurar. Ahora miro atrás y veo que algunas decisiones fueron precipitadas. Había otros contextos donde probablemente habría podido desarrollarme mejor.
Pero no me gusta quedarme con lo negativo. Lo tomo como una experiencia que me ha servido para aprender. Desde entonces estoy entrenando muchísimo, preparándome para demostrar cuál es mi verdadero nivel. Quiero que el próximo club que confíe en mí vea realmente el futbolista que soy.
Hasta dónde pueda llegar lo decidirá el fútbol, pero lo que depende de mí es seguir trabajando cada día.
Iñaki Viloria: Da la sensación de que has convertido esa experiencia en una fuente de motivación.
Ardaitz Villorejo: Sí, porque al final rendirse no sirve de nada. Lo único que puedes hacer es seguir entrenando, mejorar y estar preparado para cuando llegue la siguiente oportunidad.
Iñaki Viloria: Dejando a un lado el recorrido que has tenido hasta ahora, vamos a hablar un poco más de fútbol. ¿Dónde te sientes más cómodo dentro del campo?
Ardaitz Villorejo: Depende mucho del partido y del contexto, pero principalmente donde mejor me siento es de extremo. Tanto por la derecha como por la izquierda puedo aportar cosas diferentes.
Es verdad que la mayor parte de mi carrera he jugado por la banda derecha, pero también me encuentro muy cómodo en la izquierda. Además, he jugado como segundo delantero y en alguna ocasión como mediapunta, posiciones en las que tienes un poco más de libertad para moverte. Aun así, donde creo que mejor puedo desarrollar mi juego es en cualquiera de las dos bandas.
Iñaki Viloria: Cada vez se habla más de que el fútbol actual es mucho más físico y táctico. Da la sensación de que cada vez quedan menos extremos de los que viven del uno contra uno.
Ardaitz Villorejo: Sí, es verdad. Antes era mucho más habitual ver extremos que encaraban constantemente a su lateral, sin miedo a perder el balón. Ahora el fútbol es mucho más táctico y también mucho más físico.
Al final tienes que adaptarte a cómo evoluciona el juego. Si el fútbol exige más físico, tienes que prepararte físicamente. Si cada vez es más táctico, tienes que aprender a interpretar mejor los partidos y analizar a los rivales.
Cada encuentro es diferente. A veces preparas un partido pensando que será muy táctico y luego acaba siendo un intercambio constante de ataques. El fútbol tiene eso y hay que estar preparado para cualquier escenario.
Iñaki Viloria: Aun así, sigue habiendo entrenadores que valoran especialmente ese perfil de jugador capaz de romper un partido desde el desequilibrio.
Ardaitz Villorejo: Claro. Hay entrenadores que prefieren extremos más posicionales y más disciplinados tácticamente, mientras que otros buscan jugadores que encaren constantemente y que sean capaces de romper líneas con un regate.
Si pierdes un balón intentando un uno contra uno, también entienden que esa acción puede generar mucho más beneficio que un pase sencillo hacia atrás. Son formas distintas de entender el fútbol y creo que ambas pueden ser válidas.
Iñaki Viloria: Vamos a ponernos en una situación de partido. Recibes abierto, te quedas mano a mano con el lateral y consigues superarlo. En ese momento, ¿qué pasa por tu cabeza? ¿Buscas el disparo, el pase o llegar hasta la línea de fondo?
Ardaitz Villorejo: Depende mucho de la jugada.
Después de ver muchos vídeos y analizarme, me he dado cuenta de que cuando consigo meterme hacia dentro lo primero que hago es buscar el movimiento del delantero. Intento encontrar ese pase.
Luego hay situaciones en las que te ves con confianza y decides finalizar tú mismo la jugada. Si el disparo entra, perfecto. Y si no, al menos intentas generar peligro, provocar un córner o una segunda jugada.
Al final son decisiones que tienes que tomar en muy pocos segundos.
Iñaki Viloria: Ahí también está la diferencia entre los grandes futbolistas.

Ardaitz Villorejo: Exacto. Creo que los mejores jugadores son los que consiguen tomar la decisión correcta en esos pocos segundos que te da cada acción.

Iñaki Viloria: Hablando de referentes, ¿qué futbolistas han marcado más tu forma de jugar?
Ardaitz Villorejo: Uno de ellos es Nico Williams. Al tenerlo tan cerca y ver su evolución, es un jugador en el que inevitablemente te fijas. Es desequilibrante y ahora mismo está entre los mejores del mundo en su posición.
También me gusta muchísimo Lamine Yamal. A pesar de su juventud ya está haciendo cosas increíbles y creo que todavía tiene muchísimo margen para seguir creciendo.
Y otro referente muy importante para mí es Luis Díaz. Es un futbolista que siempre me ha encantado.
Iñaki Viloria: Viéndote jugar, da la sensación de que esas referencias se notan bastante en tu estilo.
Ardaitz Villorejo: Sí, puede ser. Al final todos somos extremos a los que nos gusta encarar, asumir riesgos y buscar el uno contra uno. Evidentemente hay que guardar las distancias porque ellos están en la élite mundial, pero sí creo que compartimos características parecidas.
Iñaki Viloria: Si ahora mismo un director deportivo o un entrenador estuviera viendo esta entrevista, ¿qué crees que le podrías aportar a su equipo?
Ardaitz Villorejo: Creo que puedo aportar algo diferente en partidos que están atascados.
Cuando un rival se encierra atrás o defiende con un bloque muy bajo, pienso que puedo ayudar a romper ese tipo de defensas gracias al uno contra uno y al desequilibrio.
También creo que puedo aportar mucho en partidos abiertos, de ida y vuelta, donde aparecen más espacios. En ese tipo de encuentros me siento muy cómodo porque puedo explotar mi velocidad y mi cambio de ritmo.
En definitiva, creo que puedo ser un jugador capaz de cambiar el ritmo de un partido y generar situaciones de peligro.
Iñaki Viloria: Al final, cada entrenador tiene una idea distinta del juego y busca perfiles diferentes.
Ardaitz Villorejo: Exactamente. Hay entrenadores que priorizan unas características y otros que buscan otras. Lo importante es estar preparado para adaptarte y demostrar lo que puedes ofrecer cuando llega la oportunidad
Iñaki Viloria: Para terminar, vamos con una pregunta un poco más personal. Si tuvieras que hacer un Top 5 de los mejores futbolistas, independientemente de la época, ¿con qué nombres te quedarías?
Ardaitz Villorejo: Es una pregunta difícil… (ríe).
A día de hoy pondría a Lamine Yamal. Aunque, si hablamos de toda la historia, seguramente Leo Messi tendría que ocupar el primer puesto por todo lo que ha conseguido y por el nivel que ha demostrado durante tantos años.
Después elegiría a Luis Díaz, porque es un jugador que me encanta y uno de mis grandes referentes. También pondría a James Rodríguez, que ha sido mi futbolista favorito desde que era pequeño. Aunque no juegue en mi misma posición, siempre me ha gustado muchísimo su forma de entender el fútbol.
Y para completar ese cinco me quedo con Nico Williams, que para mí es otro referente y un jugador espectacular.
Iñaki Viloria: Se nota que tienes muy claros los futbolistas en los que te has fijado durante todos estos años.
Ardaitz Villorejo: Sí. Al final siempre intentas aprender de los mejores. Me gusta fijarme en cómo encaran, cómo toman decisiones, cómo interpretan cada jugada… Creo que observar ese tipo de futbolistas también te ayuda a crecer.
Iñaki Viloria: Para terminar de verdad, voy a pedirte que mires un poco hacia el futuro. Si hablamos dentro de cinco años, ¿dónde te gustaría que estuviera Ardaitz Villorejo?
Ardaitz Villorejo: Mi mayor sueño sería poder disputar un Mundial. Creo que es la ilusión de cualquier futbolista.
También me encantaría poder jugar en un gran estadio, sentir ese ambiente y competir al máximo nivel. Son objetivos muy ambiciosos, pero los sueños están para perseguirlos.
Mientras tanto, mi intención es seguir trabajando cada día para acercarme lo máximo posible a ellos.
Iñaki Viloria: Viendo la mentalidad con la que afrontas cada paso de tu carrera y la confianza que tienes en tu trabajo, estoy convencido de que todavía queda mucho por ver de Ardaitz Villorejo.
Ha sido un auténtico placer compartir este rato contigo
Ardaitz Villorejo: Muchas gracias a vosotros. Ha sido un placer.

 

 

 

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