Análisis de una goleada histórica del Madrid al Valencia, que ya deja al conjunto ché igualando su peor racha visitando el Bernabéu después de dieciséis años sin ganar como visitante o lo que es lo mismo la mejor racha del Madrid como local frente al Valencia
El inicio del partido se preveía divertido por parte de ambos equipos, pues del Madrid de sobra es conocida la plantilla y el once de buenos jugadores que ponía sobre el verde; pero asombraba la valentía de un Baraja con un once bastante atrevido para las alternativas que manejaba.
Primer tercio (minuto 1 a 30): se cae y recompone el castillo de naipes valencianista
Sin apenas mostrar las cartas el club de Mestalla, los locales ya dejarían ver lo que iba a ser su forma de descoser a los rivales durante todo el partido, pues conocían los entresijos del futbol que practica el entrenador vallisoletano juntando muchos jugadores en un lado del campo, dejando desolado el otro costado.
Es ahí, cuando en el primer intento de los de Ancelotti de buscar las cosquillas de los chés, controlaba Carvajal orientado para salvar a Gaya y meter el primero de los goles en el minuto tres.
A partir de ahí el Valencia crecía con la posesión, con un Real Madrid que no era extremadamente agresivo en la presión y que en el primer cuarto del campo los dos puntas presionaban para orientar al equipo ché hacia un lado del campo, y con balones cruzados de Javi Guerra al que cayera por la banda derecha conseguían los ches solventar la papeleta.
En esas jugadas, aunque algunas con rebotes, era donde el Valencia iba a disfrutar de tres ocasiones con las que conseguía no marcar. La primera, la sacaría Lunin y las posteriores acabarían en fallo de Hugo Duro.
Segundo tercio (minuto 31 a 60): comienzo con Hugo Duro fallando y finalizando con el cierre de partido
Fue a la salida de uno de los córners, donde Baraja conocía de la posible debilidad defensiva que con un córner en corto y centro de primeras en el que se movieran las marcas podía sufrir el Madrid y así fue, pero a la hora de rematar el nueve del Valencia no la encasillaba en las redes de Lunin.
Y, al final, con un Valencia en campo rival y con dos puntas, el Madrid, que tenían una gran cantidad de metros para correr con los dos pistoleros tratarían de hacer daño, y efectivamente al cierre de la primera parte Vinicius a asistencia de Rodrigo metería el segundo del Valencia.
En la segunda parte se volvía a prever un Valencia volcado, con dos puntas madridistas con la caña puesta por si pescaban, y así fue cuando en un balón largo que recogía Paulista y en vez de sacarlo del campo para recolocar al equipo decidía dar un pase tibio al medio que recogería Vinicius para encarar y amenazar la defensa valencianista y ponerla lejos del alcance del portero valencianista.
Y, volviendo al punto de partida de la presión del Madrid, que no ha sido extremadamente agresiva, pero ello no significa que fuera pasiva, es más, los dos puntas solían ser los más agresivos habiéndose explicado anteriormente el porqué. Pues, en una salida en corto de Mamardashvili; Rodrigo ha olido sangre para adelantarse al hombre que debía recibir el balón con los dos centrales abiertos, y encarando al georgiano ha cerrado el partido con el cuarto gol.
Último tercio (minuto 61 a 90): el pescado estaba vendido
En esta fase del partido el Valencia entraba en un momento en el que se notaba, se disponía a pensar en el partido venidero, e intentar no cometer más errores que llevaran a una mayor debacle resultadista. Además, Baraja cambiaba piezas para no estropearlas y Ancelotti daba piernas al equipo con sangre fresca y nueva como la del debutante Nico Paz.
Este tramo del partido ha sido más plano con balón y sin balón para ambos conjuntos, con mucha menos verticalidad y riesgos en campo rival; y aún así ha sido el acto que teniendo también goles no ha sido solo por parte del conjunto madridista.
Con un valencia descosido y sin actitud e insistiendo el Madrid por el flanco izquierdo, se abría un hueco entre central y lateral que aprovecharía el jugador más punzante de la noche. Rodrigo conseguía controlar y ponerla al fondo de las mallas de Mamardahvili para enseñarle una mano de goles al equipo che.
Y, como no podía ser de otra manera, y por la banda derecha, que es donde más carga el juego el equipo che, juegue quien juegue el canterano Hugo González, recibiendo liberado por una buena serie de pases y atracción de jugadores rivales y descarga en banda con el jugador sin marca, ponía el pase al centro del área que leía Hugo Duro en un desmarque al primer palo para poner en el marcador el ultimo de la noche. Así se cerraba el partido y análisis de una goleada o ridículo histórico para los madridistas o valencianistas, en el Santiago Bernabéu.

Graduado en Derecho y estudiante de Comunicación en la UOC.
