Cris Ouviña se despide de Valencia Basket entre lágrimas: «He encontrado un hogar lejos de casa»

La tarde de este lunes 13 de julio quedará para el recuerdo en la historia de Valencia Basket. El Roig Arena acogió el acto de despedida de Cris Ouviña, que puso punto final a una etapa de seis temporadas defendiendo la camiseta taronja. Cerca de 200 personas se dieron cita sobre el parqué de la pista auxiliar para rendir homenaje a una de las jugadoras más importantes de la historia reciente del club.

La ceremonia comenzó con varios mensajes de personas que han compartido vestuario y camino con la base aragonesa. La primera en aparecer fue Raquel Carrera, actualmente jugadora de New York Liberty en la WNBA. Posteriormente llegaron los vídeos de excompañeras como Marie Gülich, Nadia Fingall, Elena Salcedo, Cierra Burdick y Sergio de Larrea, quien este verano dejó Valencia Basket para fichar por los Dallas Mavericks tras proclamarse campeón de la Liga Endesa con el conjunto taronja.

A continuación tomó la palabra Víctor Luengo, director de Relaciones Externas y leyenda del club. Luengo agradeció la entrega y el compromiso de Ouviña durante cada entrenamiento y cada partido, destacando su naturalidad y el legado que deja tras disputar 207 partidos oficiales y conquistar 11 títulos con Valencia Basket.

El homenaje continuó con un emotivo vídeo enviado por su familia y sus amigos desde Borobia (Soria), su localidad de parte de la familia. Todos coincidieron en destacar la figura de Cris como un referente dentro y fuera de la pista, mientras su familia recordó con orgullo que el pabellón de su pueblo lleva su nombre.

Después fue el turno de María Pina. La exjugadora taronja quiso agradecer el esfuerzo, el compromiso y la profesionalidad demostrados por Ouviña durante sus seis temporadas en Valencia Basket. Además, recordó algunos de los éxitos compartidos con la selección española antes de concluir con una frase que emocionó a la protagonista: «Nunca tendré una pareja de tiro mejor».

El club proyectó entonces un vídeo con algunos de los mejores momentos de la base desde su llegada en 2019, mezclando imágenes deportivas con recuerdos personales y familiares. Tras ello intervino Julia Cerriña, integrante del staff del club desde 2020, quien destacó no solo los once títulos conquistados, sino también la calidad humana de Ouviña, asegurando que siempre ha sido la primera en ayudar a cualquier persona, independientemente del idioma, de una lesión o de cualquier circunstancia. Cerró su intervención con un simbólico «Tot està per fer».

Uno de los momentos más emotivos llegó con el vídeo protagonizado por su pareja y su hijo Julen. Ambos explicaron, entre sonrisas, que habían intentado grabar el mensaje sin que Cris lo descubriera, repasando tanto su brillante carrera deportiva como la familia que ha formado durante estos años en Valencia.

Posteriormente se proyectó el vídeo oficial de despedida elaborado por Valencia Basket. En él, Ouviña repasó su llegada al club en 2019, los títulos conquistados, el nacimiento de su hijo y cómo Valencia terminó convirtiéndose en su hogar. La internacional aseguró que la familia taronja «es real» y agradeció el cariño recibido durante todos estos años.

Antes de su discurso llegó el reconocimiento institucional. El presidente de Valencia Basket, Vicent Solá, y el director general, Enric Carbonell, hicieron entrega a la base aragonesa de un mosaico conmemorativo y de una camiseta personalizada con el número 207, correspondiente a los partidos oficiales que disputó con la camiseta taronja. El homenaje fue recibido con una larga ovación por parte de los asistentes.

«Valencia Basket me ha dado mucho más que una carrera deportiva»

Visiblemente emocionada, Cris Ouviña tomó la palabra para despedirse del club.

La aragonesa confesó que había intentado escribir un discurso, pero que le había resultado imposible expresar con palabras todo lo que sentía después de haber encontrado una familia en Valencia. Agradeció al club la oportunidad de despedirse oficialmente y reconoció que nunca le ha gustado ser el centro de atención.

Ouviña recordó los ocho años que pasó jugando en el extranjero antes de fichar por Valencia Basket y explicó que llegó a un proyecto ambicioso que le permitió crecer tanto dentro como fuera de la pista. Tuvo palabras de agradecimiento para Esteban Albert por confiar en ella desde el primer día y otorgarle responsabilidades como segunda capitana.

También quiso recordar el esfuerzo realizado por el club durante la pandemia, cuando Valencia acogió una de las sedes de la EuroCup Women, destacando el trabajo realizado en un momento especialmente complicado.

La internacional dedicó un emotivo agradecimiento a Rubén Burgos por su cercanía y humanidad, recordando todas las victorias, derrotas, viajes y experiencias compartidas durante estos seis años. Tampoco quiso olvidarse del resto del cuerpo técnico y de todos los trabajadores del club.

Uno de los momentos más aplaudidos llegó cuando habló de su maternidad. Ouviña destacó que Valencia Basket puso todos los medios para facilitar su regreso a las pistas tras el nacimiento de su hijo Julen, algo que calificó como fundamental en su carrera deportiva. También agradeció al fotógrafo del club, Miguel Ángel Polo, haber inmortalizado algunos de los momentos más especiales junto a su hijo.

La aragonesa también tuvo palabras para los medios de comunicación, agradeciendo el respeto mostrado hacia las jugadoras y el trabajo realizado para dar visibilidad al baloncesto femenino.

Antes de finalizar, quiso dirigirse a Juan Roig, a quien agradeció su firme apuesta por el baloncesto femenino y español: «Me habéis cambiado la vida».

Finalmente, dedicó sus últimas palabras a la afición taronja, asegurando que ha encontrado una auténtica familia en Valencia. Entre sonrisas habló de su hijo Julen, al que definió cariñosamente como «una lagartija, un bichito», antes de cerrar una despedida cargada de emoción.

«Valencia Basket me ha dado mucho más que una carrera deportiva. Nunca imaginé encontrar un hogar tan lejos de casa. Gracias a todos los que habéis formado parte de mi camino durante estos seis años. Amunt València.»

 

Tras finalizar el acto, Cris Ouviña atendió a los micrófonos de esta casa. La ya exjugadora de Valencia Basket aseguró que era «todo un orgullo» haber podido despedirse de la afición y se mostró muy agradecida al club por brindarle la oportunidad de decir adiós de manera oficial.

«Estoy eternamente agradecida por haber podido despedirme de toda esa gente que ha formado parte de mi camino durante estos seis años», señaló la base aragonesa, visiblemente emocionada tras el homenaje recibido en el Roig Arena.

Sobre su futuro, Ouviña reconoció que todavía no ha tomado una decisión. A sus 35 años, explicó que mantiene «el abanico abierto» y que, por el momento, desconoce cuál será el siguiente paso de su carrera profesional.

Con su despedida, Valencia Basket pone fin a una etapa histórica marcada por seis temporadas, 207 partidos y 11 títulos, cerrando el ciclo de una de las grandes leyendas de la entidad taronja.

Un comentario sobre «Cris Ouviña se despide de Valencia Basket entre lágrimas: «He encontrado un hogar lejos de casa»»

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