La travesia por el desierto del Real Zaragoza

Los aragoneses consiguen la permanencia en la categoría de plata  y suman doce años consecutivos en el infierno

Un año más el Real Zaragoza competirá en la Liga Hypermotion. Con la victoria en Santander, los de Victor Fernández certifican su permanencia en la categoría. Junto con el Tenerife se han convertido en los abuelos de la competición, ambos suman doce años. Victor Fernández recalcó el peligro de la situación del club: » Cuando juegas con fuego te acabas quemando… yo viví una promoción de descenso contra el Real Murcia y fue el punto de inflexión, deseo que esta vez sea igual.

A sus 63 años, ha acudido a la llamada de auxilio del Real Zaragoza y es que desde la Pandemia y el final ante el Elche, el descenso ha llamado a la puerta de los aragoneses. Más de diez entrenadores, una infinidad de jugadores y una caída sin final eso han sido los últimos años del Zaragoza. La pregunta es sencilla y es la que se hacen entre los aficionados rivales de avanzada edad:» ¿ Como es posible.. Yo al Real Zaragoza siempre lo vi en Primera?».

Un pozo sin fondo

La muerte de Alfonso Solans fue uno de los primeros capítulos de esta situación. El presidente que había tocado el cielo en Paris sucumbía y el equipo descendía en Mallorca. El club pasó a las manos de su hijo, a quien no le gustaba el fútbol, y desechó las margaritas del cuadro aragonés. El equipo volvió un año después y a principio de siglo se alzó con la última Copa del Rey ante el Real Madrid y consiguió pelear en la UEFA.

La última gesta se completó con la Supercopa de España y la venta a un señor soriano, su nombre Agapito Iglesias. Solans hijo hederó  el club con fecha de caducidad y tras los cinco años acordados, vendió el Real Zaragoza. El equipo descendió al año siguiente y la tormenta se convirtió en un temporal.

Real Zaragoza en el Camp Nou temporada 2006/2007

La deuda económica  era considerable con la venta a Iglesias y el soriano fracasó en su intento de revertir la situación. Dos descensos y un pufo de 140 millones fueron los números de un presidente que aseguró que el Real Zaragoza se convertiría en campeón de Liga. Tres salvaciones milagrosas con Manolo Jimenez y Aguirre evitaron la caída a los infiernos, sin embargo, la situación económica era insostenible. La afición desesperada, un presidente ahogado- ha acabado con el Badajoz esta temporada–  y unos jugadores sin sueldo, terminaron con la participación de los aragoneses en Primera División.

Una normalidad sin  ilusión

El  paso del tiempo cura las situaciones dolorosas y normaliza los problemas del pasado. En la capital aragonesa, tras diversos fiascos y temporadas al borde de la desaparición, la ilusión apareció en el ambiente. Un mercado con nombres especiales, cinco victorias consecutivas, lideres de la categoría y record de abonados. La ilusión de terminar con la pesadilla se acercaba a los aledaños de la capital aragonesa.

La ansiedad y la presión de los aficionados acabaron con los jugadores y el equipo- con una plaga de lesiones- ha terminado en el fondo de la tabla. La llegada de Victor arregló la situación. Esa ansiedad que se siente entre los aficionados, la negatividad de los principales diarios y la presión que sienten los jugadores han acabado con las oportunidades. Lo decía Victor la semana pasada y es que el cambio de rumbo pasa por  dejar el ascenso a un lado. La aceptación y el cambio de mentalidad  es la clave para terminar con la presión y conseguir el objetivo.

 

Autor: Luismi Serrano

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