Estados Unidos resistió la expulsión de Folarin Balogun, soportó el intento de reacción de Bosnia y Herzegovina y encontró en un golazo de Malik Tillman la sentencia para sellar su boleto a los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Las eliminatorias no entienden de margen de error. En la Bahía de San Francisco, Estados Unidos llegaba con la etiqueta de líder del Grupo D tras sumar 6 puntos, mientras que Bosnia y Herzegovina había conseguido su clasificación como uno de los mejores terceros del Grupo B. Aunque el historial favorecía a los dirigidos por Mauricio Pochettino, con 2 victorias y 1 empate en 3 enfrentamientos, esta era la primera ocasión en que ambas selecciones se cruzaban en una Copa del Mundo, un ingrediente suficiente para convertir el duelo en un capítulo inédito de su historia.
Un dominio que encontró recompensa sobre el descanso: primer tiempo
Desde el silbatazo inicial quedó claro qué selección pretendía imponer condiciones. Estados Unidos monopolizó la posesión, instaló el juego en territorio rival y encontró en Christian Pulisic al futbolista más desequilibrante del encuentro. El capitán estadounidense aparecía por todo el frente de ataque, generando espacios, rompiendo líneas y siendo el principal dolor de cabeza para la defensa bosnia.
Las ocasiones comenzaron a acumularse. Incluso, el conjunto de Mauricio Pochettino llegó a celebrar una anotación que terminó siendo invalidada, manteniendo con vida a una selección europea que apenas lograba cruzar la mitad de la cancha.
La superioridad estadounidense era evidente, pero el gol seguía sin aparecer. Bosnia y Herzegovina resistía como podía, refugiándose cerca de su área y confiando en que el paso de los minutos equilibrara el desarrollo del partido.
Sin embargo, cuando el descanso parecía llegar con el marcador intacto, apareció el hombre que más veces ha respondido para las barras y las estrellas durante el torneo. Folarin Balogun aprovechó una de las últimas acciones de la primera mitad para romper el cero y darle justicia a un dominio que había sido absoluto.
El 1-0 no solo premiaba el mejor desempeño estadounidense, también obligaba a los dirigidos por Sergej Barbarez a cambiar completamente el planteamiento para la segunda parte.
Resistencia, expulsión y una sentencia inolvidable: segundo tiempo
Ni Mauricio Pochettino ni Sergej Barbarez realizaron modificaciones durante el descanso, aunque el panorama comenzó a cambiar apenas iniciado el complemento.
Al minuto 50, Edin Džeko encendió las alarmas al pedir el cambio por lesión. El histórico delantero entregó el gafete de capitán a Sead Kolašinac antes de abandonar el terreno de juego, mientras el cuerpo técnico bosnio aprovechaba para realizar una triple modificación con los ingresos de Esmir Bajraktarević, Benjamin Tahirović y Ermin Mahmić.
Los cambios surtieron efecto. A partir del minuto 57, los Dragones comenzaron a controlar con mayor frecuencia el balón y adelantaron líneas en busca del empate, obligando a Estados Unidos a defender más cerca de su propia portería.
El partido dio un giro inesperado pocos minutos después. Al 61, un choque entre Folarin Balogun y Nihad Muharemović obligó al ingreso de los servicios médicos. Lo que parecía una acción fortuita terminó convirtiéndose en una de las imágenes del encuentro.
Tras revisar la jugada en el monitor, el árbitro brasileño Raphael Claus mostró la tarjeta roja directa a Balogun por juego brusco grave al minuto 64, dejando al anfitrión con 10 futbolistas para afrontar la última media hora.
La expulsión cambió completamente el guion. Bosnia y Herzegovina adelantó todavía más sus líneas, mientras Estados Unidos apostó por el orden defensivo y por aprovechar cualquier espacio al contragolpe.
Aun con un hombre menos, el conjunto norteamericano estuvo cerca de ampliar la ventaja. Al minuto 79, Malik Tillman encontró a Christian Pulisic dentro del área y el capitán definió a la red, pero el tanto fue anulado por posición adelantada tras la revisión arbitral.
La insistencia estadounidense encontró premio poco después. Stjepan Radeljić fue amonestado al minuto 80 tras derribar a Pulisic cerca del borde del área, regalando una oportunidad inmejorable.
Cuando el partido agonizaba, Malik Tillman tomó la responsabilidad. El futbolista del Bayer Leverkusen ejecutó el tiro libre con precisión y colocó el balón lejos del alcance de Nikola Vasilj, firmando un gol que desató la locura en la Bahía de San Francisco y sentenció definitivamente la eliminatoria.
Con el boleto asegurado, Mauricio Pochettino comenzó a administrar esfuerzos. Sebastian Berhalter sustituyó a Sergiño Dest, Ricardo Pepi reemplazó a Christian Pulisic y, durante los 10 minutos añadidos, Giovanni Reyna ingresó por Weston McKennie para asegurar el resultado.
El silbatazo final confirmó la clasificación de Estados Unidos a los octavos de final. Canadá, México y el conjunto de las barras y las estrellas mantenían con vida el sueño de los anfitriones en una Copa del Mundo que sigue escribiendo capítulos memorables.
El carácter también clasifica
Las eliminatorias exigen algo más que buen futbol. Estados Unidos dominó cuando tuvo la ventaja numérica, resistió cuando las circunstancias se complicaron y encontró la calma necesaria para liquidar el partido en el momento justo. Ni la expulsión de Folarin Balogun logró cambiar el destino de un equipo que volvió a demostrar por qué es uno de los candidatos a llegar lejos en su Mundial. Ahora, el siguiente desafío espera en los octavos de final, donde cada error pesa el doble y cada victoria acerca un poco más al sueño mundialista.

Periodista deportiva
