Con el gol de penalti de Hugo Duro sobre la bocina, 1046 días después, Mestalla disfrutó de una remontada y se aleja más del descenso
Mestalla, pese a la lluvia y el frío, siguió contagiando a los suyos en la búsqueda de los tres puntos, de la segunda victoria consecutiva en Mestalla, pero la misión se antojaba complicada. La última remontada che fue en la temporada 2022/23, con aquel gol de Javi Guerra frente al Valladolid.
Otra vez Lucas Boyé adelantaría al Alavés, en el 71′, tras un córner mal defendido por Eray Comert, que perdió la partida aérea. Tras el segundo alavesista, Carlos Corberán introdujo a jugadores como Raba (sin calentar en la banda), Hugo Duro, André Almeida y Diego López; paralelamente, la afición se encendió antes de tiempo y un sector del estadio de Mestalla volvió a dirigir su enfado hacia el banquillo al grito de «Corberán dimisión«.
Corría el minuto 90′ y precisamente Comert, que falló en el gol de Boyé, aprovechó el rechace del palo tras el remate de su compañero Unai Núñez. El añadido fue de ocho minutos. Había ganas acumuladas de poder sacar la cabeza del descenso, de poder respirar tranquilo y no mirar la clasificación con angustia. Sin embargo, los datos eran un hecho: el Valencia de Corberán aún no había remontado un partido.

Hugo Duro caía en el área y el árbitro concedía el segundo penalti en Mestalla. Los jugadores visitantes se comían al árbitro; hasta dos tarjetas rojas vio el equipo de Quique Sánchez Flores. El encargado de materializar el lanzamiento desde los once metros fue Hugo Duro; el nueve de Valencia engañó a Antonio Sivera, repitió lado que escogió Boyé en la primera mitad y completó una remontada casi tres años después. La locura se apoderó de las 41.512 personas que estuvieron en Mestalla al grito de «Valencia Club de Fútbol«.

Futuro periodista deportivo especializado en la información del Valencia CF. Licenciado en Sublime Academy.
