Remontada épica de la Selección ante Inglaterra para meterse en la final de la Copa del Mundo
¡Hay que sufrir para gozar, hermano! En una noche de película, de esas que solo el fútbol argentino es capaz de guionar, la Selección Argentina venció 2-1 a Inglaterra en Atlanta y sacó pasaje directo a la gran final del Mundial 2026. Con el corazón en la mano, a puro empuje y con esa mística inconfundible de los campeones del mundo, la Scaloneta lo dio vuelta sobre la hora y jugará el partido definitivo ante España el próximo domingo 19 de julio en Nueva York.
El partido arrancó con el termómetro de la tensión explotado. Bajo un nuevo protocolo de la FIFA que plantó a los 26 jugadores de cada plantel en la cancha para los himnos, las gargantas argentinas coparon Georgia y taparon por completo las estrofas británicas. Había olor a clásico de los grandes.
Apenas se movió la redonda, se notó que ninguno iba a regalar un centímetro. A los dos minutos, Enzo Fernández y Elliot Anderson ya se estaban picando en mitad de cancha tras una falta, marcando las pautas de lo que sería el partido. El árbitro Ismail Elfath anduvo bastante flojo de tarjetas al principio: a los 11′ le perdonó la amarilla a Anderson por tirarse arriba de Enzo para que no juegue rápido, y a los 15′ miró para otro lado cuando Jordan Pickford le metió un topetazo totalmente innecesario a Giuliano Simeone.
Los ingleses, paraditos con el libreto de Thomas Tuchel, avisaron a los 32′ con un cabezazo de John Stones que se fue al ladito del palo. Argentina respondía con la rebeldía de siempre: a los 36′, Lionel Messi frotó la lámpara, se sacó de encima a Harry Kane y a Anthony Gordon con un quiebre de cintura descomunal y obligó a Anderson a colgarse de su camiseta para ganarse, por fin, la primera amarilla del partido. Nos fuimos al descanso masticando bronca tras un derechazo de Enzo que pasó raspando el travesaño y con Lisandro Martínez amonestado por cortar una contra peligrosa. El 0-0 parcial era un parto.
En el arranque del segundo tiempo tuvimos la más clara. Al minuto, Julián Álvarez metió un remate bárbaro que tapó Pickford y, en el rebote, el propio delantero la volvió a empalmar pero se desvió al córner. Estábamos ahí, pero el fútbol es un deporte ingrato: a los 55 minutos, Morgan Rogers metió un centro venenoso desde la derecha, Nahuel Molina perdió la espalda y Anthony Gordon entró como un fantasma por el segundo palo para clavar el 1-0 de Inglaterra.
El golpe dolió, pero a este equipo nunca hay que darlo por muerto. Para colmo, Giuliano Simeone se demoró una milésima en un mano a mano y se lo extirparon justo. Ahí fue cuando Lionel Scaloni —que en esta noche alcanzó el récord histórico del Narigón Bilardo con 15 partidos dirigidos en Mundiales— metió mano en la pizarra como un cirujano.
A los 63′ mandó a la cancha a Nicolás González por Paredes para romper líneas (Nico casi lo empata de cabeza pero Pickford se estiró contra su palo derecho). Diez minutos después, metió un triple cambio de pura personalidad: Rodrigo De Paul, Gonzalo Montiel y Nicolás Otamendi a la cancha. Y a los 80′, tiró toda la carne al asador: afuera Tagliafico, adentro el Toro Lautaro Martínez para defender con tres y que sea lo que Dios quiera. El arco parecía embrujado tras un cabezazo de Alexis Mac Allister que reventó el palo a los 75′, pero la justicia divina estaba al caer.
Y, si cinco minutos de locura, mística y desahogo monumental. Cuando la soga nos apretaba el cuello y los ingleses se metían todos atrás para aguantar los trapos, apareció la jerarquía de los campeones del mundo:
Minuto 85 (¡Gritalo, Enzo!): Con el alma empujando desde cada rincón del país, Enzo Fernández la agarró en tres cuartos tras un pase de Messi. La acomodó con la zurda y metió un derechazo cruzado y furioso que se metió abajo, contra el palo derecho de Pickford. ¡1-1 y un grito sagrado que rompió el cielo de Atlanta!

Minuto 91 (¡El Toro de nuestras vidas!): Argentina era un torbellino de fe. Tras otra jugada donde Mac Allister casi mete el segundo pegándole al palo, la pelota derivó para Messi en la derecha. El capitán levantó la cabeza, metió una asistencia con la precisión de un cirujano al segundo palo y allí se suspendió en el aire Lautaro Martínez, metiendo un frentazo letal que infló la red inglesa. ¡2-1, remontada histórica y locura total en el banco argentino!

Los nueve minutos de adición fueron para vivir con el desfibrilador al lado. Inglaterra tiró pelotazos desesperados, pero ahí aparecieron las torres de la defensa, el «Cuti» Romero hecho una fiera, Otamendi sacando chapa de caudillo y el «Dibu» Martínez descolgando centros como si estuviera en el patio de su casa.

Cuando Ismail Elfath marcó el final, las lágrimas de los jugadores y de los miles de hinchas en las tribunas coronaron otra noche de gloria eterna. Eliminamos a Inglaterra, nos metimos en una nueva final del mundo y el domingo nos plantamos ante España.

Estudiante de Periodismo Deportivo en Buenos Aires. Parte del equipo de Fútbol 10 (coberturas presenciales) y Radio Ciudad Venado. Apasionada por la comunicación y creadora de un medio propio dedicado al Futsal.

you are truly a just right webmaster The site loading speed is incredible It kind of feels that youre doing any distinctive trick In addition The contents are masterwork you have done a great activity in this matter